lunes, 10 de diciembre de 2012

EL ARTE DE VIVIR




Cada día más y más personas se interesan por armonizar con el concepto “Estilo de vida saludable”, y para ubicarnos dentro de lo que esto significa, es oportuno echar un vistazo a algunas definiciones de salud por parte de diferentes autores o instituciones.

“El logro del más alto nivel de bienestar físico, mental, social y de capacidad de funcionamiento que permiten los factores sociales en los que viven inmersos el individuo y la colectividad”.
“Salud es un estado físico y mental razonablemente libre de incomodidad y dolor, que permite a la persona en cuestión funcionar efectivamente por el más largo tiempo posible en el ambiente donde por elección está ubicado”.
La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades”.“La salud es una manera de vivir cada vez más autónoma, solidaria y gozosa”En ninguna de estas definiciones se considera el aspecto “espiritual” como factor asociado a la salud, pero según pareciera que sí lo es, vamos a ver algunas observaciones que ayuden a reforzar esta idea.

1.-¿Qué es espiritualidad?

Espiritualidad es la forma como se le encuentra significado, esperanza, alivio y paz interior a la vida. Muchas personas encuentran espiritualidad a través de la religión. Otras la encuentran a través de la música, el arte o de una conexión con la naturaleza. Otros la encuentran en sus valores y principios.

2.-¿Cómo se relaciona la espiritualidad con la salud?

Nadie sabe con seguridad. Sin embargo, parecer ser que el cuerpo, la mente y el espíritu están conectados. El estado de cualquiera de estos elementos parece afectar a los demás.
Algunas investigaciones muestran que cosas como las creencias positivas, el alivio y la fuerza que da la religión, meditación, el rezo y otras actividades de carácter espiritual no religioso pueden contribuir a la curación y a un sentido de bienestar. Mejorar nuestra salud espiritual puede que no nos cure una enfermedad, pero nos ayudará a sentirnos mejor, a prevenir algunos problemas de salud y también nos ayudará a afrontar la enfermedad.
Según las definiciones anteriores un primer punto de vista describe el concepto de salud asociado al bienestar, lo que significa que la salud es en esencia bienestar, entendiendo por bienestar como vivir de manera digna y en uso de sus capacidades con la posibilidad de desarrollar esas potencialidades. En consecuencia, la salud no solo está en relación con la enfermedad.
Otro punto de vista esta relacionado a un proceso continuo de salud–enfermedad, concibiendo la salud a través de la definición de enfermedad o daño. Este proceso explica porqué los sistemas sanitarios han concentrado su actividad en la cura y atención de la enfermedad, como forma de encontrar la salud de las comunidades. En los últimos tiempos esta actitud esta cambiando y se observa una reorientación de los servicios hacia la búsqueda de la salud.
En las teorías sobre la determinación social del proceso salud-enfermedad, lo social es más que un elemento dentro de la cadena causal de la enfermedad, es el eje del proceso. Por lo tanto la forma de vivir, la manera de enfermarse y morir, son diferentes según la pertenencia a los distintos grupos sociales; por cuanto, dependen del devenir histórico y cotidianidad de las comunidades.
Para otras teorías, la salud es un fenómeno social porque es el producto de los esfuerzos de la sociedad para lograr el bienestar de todos sus miembros, de manera que cada individuo pueda desarrollar sus potencialidades y responder positivamente a los desafíos del medio obteniendo una vida digna.

3.-¿Qué son los estilos de vida?

Los estilos de vida son determinados por la presencia de factores de riesgo y/o de factores protectores para el bienestar, por lo cual deben ser vistos como un proceso dinámico que no solo se compone de acciones o comportamientos individuales, sino también de acciones de naturaleza social.
En esta forma podemos elaborar un listado de estilos de vida saludables o comportamientos saludables o factores protectores de la calidad de vida, que al asumirlos responsablemente ayudan a prevenir desajustes biopsicosociales – espirituales y mantener el bienestar para generar calidad de vida, satisfacción de necesidades y desarrollo humano.
Entre algunos de estos factores protectores o estilos de vida saludables pueden mencionarse los siguientes:
Tener sentido de vida, objetivos de vida y plan de acción.
Mantener la autoestima, el sentido de pertenencia y la identidad.
Mantener la autodecisión, la autogestión y el deseo de aprender.
Brindar afecto y mantener la integración social y familiar.
Tener satisfacción con la vida. Promover la convivencia, solidaridad, tolerancia y negociación.
Capacidad de autocuidado.
Seguridad social en salud y control de factores de riesgo como obesidad, vida sedentaria, tabaquismo, alcoholismo, abuso de medicamentos, estrés, y algunas patologías como hipertensión y diabetes.
Ocupación de tiempo libre y disfrute del ocio. Comunicación y participación a nivel familiar y social.
Accesibilidad a programas de bienestar, salud, educación, culturales, recreativos, entre otros.
Seguridad económica.
La estrategia para desarrollar estos estilos de vida saludables es en un solo término el compromiso individual y social, asumiendo que sólo así se satisfacen necesidades fundamentales, se mejora la calidad de vida y se alcanza el desarrollo humano en términos de la dignidad de la persona.




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